Camión cruzando las vías
Ya vimos que cruzar las vías cuando no se debe es un juego arriesgado. Y es que si llegas a un paso a nivel, las barreras están bajadas y llevas un camión muy largo lo peor que puedes hacer es impacientarte.
Ya vimos que cruzar las vías cuando no se debe es un juego arriesgado. Y es que si llegas a un paso a nivel, las barreras están bajadas y llevas un camión muy largo lo peor que puedes hacer es impacientarte.
Hay que ser muy cerdo para llevar semejante peinado y encima lucirlo por la calle. Parece que en sus orígenes eran rastas, pero ahora me recuerda más a la cola de un castor. Realmente repugnante.
Vía: Photo basement
Con 40.8 kilogramos de peso es el gato más gordo del mundo. Se pasa el día comiendo y durmiendo, y no parece gustarle el ejercicio. Y es que hay que contenerse con los friskies sino pasa lo que pasa.
Seguro que con este coche Scott Wade podría hacer maravillas. Y es que hay gente que deja el coche debajo de un árbol y se olvida de él.
Creo que a la pintura del coche no le va a sentar nada bien la “capita” multicolor que lleva encima.
Vía: Peloton69
Algo parecido a lo que el inspector gadget utilizaba para volar es lo que ha inventado este hombre. Es una especie de helicóptero personal en el que te sientas y unas hélices situadas por encima de la cabeza harán que te eleves. Eso si, a poca altura y de una manera un tanto insegura.
Las imágenes son captadas por una cámara de tráfico y en ella se ven la cantidad de burradas que llegan a hacer algunos conductores en tampoco tiempo y en el mismo día. Y además con camiones… y es que hay gente que no solo les vale con poner en peligro su vida y ponen también las de los demás.
Una carrera de bicicross y uno de los participantes se cae. Hasta aquí todo normal, el problema viene cuando la bicicleta en vez de caerse también cobre vida y sigue con la competición. Al participante no le queda otra que salir de tras de ella provocando las carcajadas del público.
Demostración de cómo saltarse un semáforo y no morir en el intento. Todo ocurre en un segundo, y afortunadamente para todos los coches que circulaba sin consecuencias.
Una jugada realmente complicada es lo que tenía este jugador de bolos por delante, con dos bolos distanciados en su última tirada.
No sé si es un magnifico jugador o fue un tiro de suerte, el caso es que lo resolvió magníficamente ante la incrédula mirada de su contrincante.
Increíble la pericia de este perro para fugarse del cubículo donde está encerrado. Y también curiosa la cara de tontos que se les queda al resto de perros que se quedan dentro.